Productos de
Artesanía Audio adquiridos por este cliente

Dos mesas Reference, una vertical y otra doble tandem y un Kit de conversión a la Prestige

Mi primera experiencia

Compré la primera mesa de Artesanía Audio Reference el año 2.006.
Mi experiencia fue muy positiva, no como si me hubiera cambiado el equipo entero (el equipo no pierde su carácter cuando se le pone una nueva mesa) pero fue una diferencia más importante que si cambiara, por ejemplo, los cables de altavoz, o los cables que van de previo a etapa.
Yo mismo, me sorprendí,  porque no esperaba que pudiera haber tanta diferencia al cambiar el mueble.
Con el cambio de mesa la mejora no fue pequeña, la mejora fue sustancial, de peso, muy evidente, pues a poco oído que uno tenga se da cuenta a la primera.
La mejora fue muy superior a la que he podido conseguir con otros cambios en mi equipo.

Los cambios acústicos que obtuve

Yo ya tenía una buena mesa, pero entraba en resonancia y había ecos, que los multiplicaba, los hacía como más extensos, había menos silencios. La música estaba como más compactada.
Cuando cambié la mesa obtuve mucha más aireación. El espacio tridimensional elíptico en el que uno escucha la música se hizo mayor, pero, sobretodo, lo más importante, dentro de la elipse, se veían los silencios. Era como si uno estuviera escuchando música en el vacío. Una sensación noble.
¡Claro! ¡La música real es así! Lo otro era lo que adornaba y contaminaba la propia electrónica, el plato… realimentando todo.
La nueva sensación fue de desnudo, porque se había eliminado lo que sobraba.
Lo que más noté es que, con esta mesa, se escuchan los silencios. Y, por supuesto, los instrumentos, las voces, quedan mucho más definidos. Se percibe mejor cuando nacen los instrumentos, se percibe que se extinguen mucho más tarde. Vamos, que la música toma otra dimensión distinta: mucho más natural.

El cambio de mesa Reference a Prestige con el Kit de conversión

El cambio no es tan espectacular como el de pasar de una mesa sin prestaciones acústicas a una Reference, pero sí se nota. Y tanto que se nota.
Con la mesa Prestige se acrecientan las virtudes anteriormente descritas. Se nota una mejora adicional en el mismo sentido: la elipse se hace un poquito más grande, los instrumentos vuelven a nacer un poquito antes todavía,  y vuelven a morir un poquito después.
No es una diferencia, digamos…, abismal, pero es suficiente para ser nítida y decir: “me merece la pena”


P.U.M. Málaga